martes, 12 de enero de 2016




La enseñanza en los tiempos del siglo XIX, se regía de forma estricta e incluso con violencia psicológica y física  dañando severamente a los niños; ya que la carta lancasteriana mencionaba que “los castigos en una escuela son necesarios, los que deben imponerse han de tener alguna tendencia con la moral para que hagan más impresión en los tiernos ánimos” y algunos de los ejemplos que hace mención son:
·         La detención en la escuela después de los trabajos.
·         La imposición de tarjetas [cartones o tablillas que se les colgaban a los niños con el delito cometido: hablador,... mentiroso, pleitista, etc.
·         Hincar a los niños de rodillas.

Actualmente en el preescolar ya no existe  la palabra castigo sino ahora utilizan la palabra sanción, hoy en día no se puede hacer e inclusive está penado por la ley lo cual en ocasiones no les importa ya que aún existen ese tipo de maestros que agreden a sus alumnos. Se da una comunicación de respeto y cordial hacia los alumnos marcando un cambio evolutivo en la enseñanza, así como reconociendo el aprovechamiento y la buena conducta como ejemplo apareciendo el nombre de los alumnos en el cuadro de honor, otorgándoles una estrellita, pero no solamente se premia con cosas materiales sino también con un reconocimiento afectuoso por ejemplo con un aplauso o con un simple bien hecho etc.
Antes formaban a los niño en fila para identificar los por géneros lo cual hoy en día hacen los mismos ya que mi tutora los formo así y no solo eso divide cuadernos y lapiceras de un lado hombres y del otro mujeres.
Se utilizaban a los niños más destacados para formar grupos de diez niños y que este niño les explicara a sus compañeros eran monitores, hoy  se aplica la misma estrategia para el apoyo al docente y yo lo veo en la forma que estos monitores le facilitan el trabajo al docente.

Antes las investigaciones eran valiéndose de libros misma que el padre hacia lectura a lo que ahora es todo lo contrario ya que los padres solo sacan información y hacen que el niño lleve su bonche de información sin siquiera habérselas leído.

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